|
SEPHIROTH
"Cathedron"
1999
Cold Meat Industry CD
Loados sean los dioses por permitir que en un mundo como el presente existan individuos como Ulf Söderberg y proyectos como Sephiroth, pues el último fichaje de la CMI se ha destapado con una obra maestra de las que deberían hacer historia. El estilo de Sephiroth es una mezcla entre un Dark Ambient pesado y oscuro y fuertes ritmos de percusiones casi tribales. "Cathedron" está compuesto por seis largos temas de trasfondo místico y ambientaciones que invitan a la compañía de la oscuridad...
El primer tema, "Wolftribes", nos da la pista acerca del sonido global del trabajo: teclados graves, densos, etiéndonos en ambiente y la súbita irrupción de percusiones mezclando instrumentos reales con sonidos programados muy realistas, lo cual crea una sensación de ritual tribal absolutamente hechizante. El mejor tema de este CD viene a continuación, el propio "Cathedron", estructurado en cuatro partes bien diferenciadas y sin embargo unidas de una manera fluida y armónica, sin crear ilusión de "pastiche": "Spell of the Eastern Desert" es la introducción, una base reposada y amenazadora que da paso a "The City of No Name", evocadora y melódica. Los teclados nos envuelven con una atmósfera de mundo en ruinas, de desolación y tristeza, mientras suenan débiles campanillas mecidas por el viento y una suave percusión de fondo. El ambiente conseguido es increíble, una de las mejores piezas (con permiso de Peter Andersson) que he podido escuchar en mucho tiempo. Y de repente, "Bone Drums", la tormenta anunciada que estalla en oleadas de tambores, trayéndonos de nuevo a la danza, a la comunión con los ritmos más primarios. Tras esto,"Dream and the River" nos conduce al inevitable final con un ritmo de aires también étnicos pero que sosegadamente va esvaneciéndose. "The Moongate" y "Abyssanctum" no bajan ni mucho menos el nivel de los dos temas ya citados, y mantienen una onda similar. Las percusiones de la primera, de corte industrial, ayudan a reforzar los espectrales teclados que conforman su base, demostrando que muchas veces la sutileza es bastante más aterradora que la violencia. En cuanto a "Abyssanctum", consta de tres partes, de las cuales mi debilidad es "The awakening of Lilith", no sólo por su temática sino por esos cánticos eclesiásticos sampleados, esas percusiones amortiguadas, esa melancolía que sangra cada nota de su pesado ritmo... No puedo evitarlo, se me ponen los pelos de punta. Los dos últimos temas, "Heliopolis" y "Dark Father" son los más ortodoxos, los más puramente Dark Ambient, y a pesar de no aportar nada especialmente innovador están endiabladamente bien compuestos, y lejos de convertirse en la tortura monótona en la que es tan fácil caer realizando este tipo de música, invitan a repetir el viaje una y otra vez.
En resumen, una verdadera OBRA MAESTRA, absolutamente imprescindible. ¡Escúchaloya o muere!
|
|