

Aproximadamente cinco años hemos tenido que esperar para deleitarnos con el tercer trabajo de Apoptose. Si con su primer trabajo “Nordland” ya la banda dio un recital de buen hacer, en un género tan saturado como el Dark Ambient, en su segundo trabajo, “Blutopfer”, lejos de repetirse, nos presentó un álbum conceptual, centrado en la Semana Santa de Calanda, y en la hipnótica sesión percusiva que tiene lugar en ella. Como no podía ser menos, este tercer larga duración, cambia radicalmente, presentándonos una banda centrada en el Ambient Industrial y después de oír el trabajo varias veces, puedo asegurar que de muchísimos kilates.
Lo primero que destacamos en este trabajo es que los siete temas que lo componen no son exactamente nuevos, ya que algunos ya habían sido publicados en diferentes recopilatorios desde los años 2000 al 2004. Eso si, han sido trabajados para darle mayor cuerpo y un mejor sonido. Y hablando de sonido no puedo evitar señalar el gran trabajo de producción, el sonido global del CD suena impresionante, en un estilo donde la saturación y los samplers suelen complicar mucho el trabajo de ecualización. Como diferencia fundamental, podemos citar también la inclusión de voces, que pasan de estar ausentes a ser uno de los elementos fundamentales del disco, generalmente recitada tanto en inglés, en alemán y en Japonés. En este aspecto cabe mencionar la colaboración del prolifero Kenji Siratori, que no sé hasta que punto ha colaborado en la producción, pero el álbum posee un enorme trasfondo de terror Japonés. Igual de inquietante resuenan los gemidos y risas de la “Schattenmädchen” (chica sombra en alemán), sumándole un toque más agobiante aún al espíritu general, ya de por si muy alto.
Por lo general el disco transita por un ambient Industrial, que si bien es bastante corrosivo no llega a ser insano, salvo en la maravillosa “Ba-137m”, un tema que irritaría al más tranquilo de los mortales.
En cuanto a la presentación del CD, merece una mención aparte, ya que sigue la línea del disco en cuanto a calidad. Un digipack de seis paneles nada convencional, es perfectamente ilustrado. El tipo de cartón, la elección de los colores y de la fotografías lo convierte en uno de los Artwork más atractivos que he visto, todo un lujo en mis manos.
Sin duda estamos ante unos de los mejores trabajos del 2007, lleno de fuerza, de potencia y de calidad. Es una suerte que Tesco se haya dado cuenta de la joya que posee y la halla puesto entre los grupos estrellas del sello. Ahora sólo falta que no tengamos que esperar otros cinco años para volver a disfrutar de otro trabajo de la banda.
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