

Todo árbol proyecta durante toda su larga vida una sombra. Su imagen final es el reflejo vivo del paso del tiempo sobre este, pero para llegar a ella, se suceden cambios, se incia todo un proceso que culminará en la forma que dicho árbol adquiera.
Esto mismo sería extrapolable a la obra que Antonio Baena nos presenta bajo el título “Sombras de Otoño”. Durante el pasado año los lectores de esta web pudieron conocer a este músico, el cual nos presentaba “Árbol de Otoño que siente Primavera”, un álbum conceptual realizado de manera artesanal y por sus propios medios que mostraba, mediante el símil del árbol, los diferentes sentimientos del ser humano dentro de la sociedad actual en lo que aparentemente puede resultar un trabajo abstracto, pero que una vez sumergidos en su obra musical apreciábamos con más claridad todo lo que Antonio intentó “pintar” en aquellas diferentes texturas que creó para su obra principal.
Pero todo proceso creativo tiene sus descartes, o simplemente, se transforma, al igual que la materia, en otras texturas, en otros sonidos, usando como base el trabajo con el que inció ese viaje otoñal. Esto es lo que nos ofrece Antonio en esta obra complementaria, un acompañamiento por las atmósferas y por estructuras que le sirvieron a la hora de dar forma a su anterior trabajo. Digamos que aquí hay parte de lo anterior pero sin pulir, sin destilar, pero sin embargo, con alma. No es una colección de sonidos simplemente, sino que, a medida que avanazan los seis cortes nos va atrapando y nos lleva por senderos distintos a los que lo hizo en un principio. Siempre he mantenido que los temas musicales jamás se acaban, sino que se abandonan, y a juzgar por lo que Antonio ha tratado de transmitir, creo que piensa igual que yo en este caso.
“Sombras de Otoño” está compuesto por seis temas y dividido en dos partes: la primera ofrece un despliegue de experimentaciones sónicas que posteriormente serviría de base al sonido de “Árbol.....”, es decir un sonido ambiental algo oscuro y, bajo mi punto de vista, con guiños a lo que se llamó a mitad de los noventa “ambient aislacionista”. Un sonido gélido constante, con ligeras variaciones de acordes, sonidos de fondo o ligeros sampleos vocales que dotan a los temas de ese aire atmosférico que intenta transmitir el autor. Me vienen a la cabeza gente como Robert Rich, Jim O´Rurke o E.A.R. por ese uso de sonidos intensos sin apenas variaciones, pero tan intensos en el resultado final. La segunda parte del trabajo son dos versiones de los cortes 5 y una versión del tema 6 de “Árbol de Otoño...”, siendo éstas esbozos de lo que finalmente constituirían, sin retocar. Sobresale la primera versión, en la que unas inocentes risas interrumpen un lejano sonido que parece provenir del final de un túnel. La segunda versión se contruye a partir de una melodía que se pierde entre diferentes reverbs y efectos, con los samples igualmente modificados, con un acabado algo más oscurantista. Un trabajo que, según el propio autor pretende ser una aproximación a lo que fue el proceso creativo de “Árbol de Otoño.....”, una mirada introspectiva y no una simple vista atrás, envuelta en sonidos intensos y transmitiendo perfectamente esa sensación solitaria y otoñal a lo largo de los cortes.
Destacar que este trabajo es una edición para los medios y que, si estás interesado en profundizar sobre lo aquí expuesto puedes descargar de manera gratuíta estas sombras de otoño en www.tallerdehoras.org. Sólo me queda felicitar a Antonio por esta iniciativa, al igual que por este apéndice a la obra original, confiando en que pronto nos deleite de nuevo con nuevos imaginarios mundos sonoros tan gélidos y a la vez tan presentes.
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