

Existen formaciones de los noventa que, la mayoría de las veces, y en gran parte debido al aluvión de novedades, estilos y corrientes que van sucediéndose en esta escena a medida que los tiempos avanzan, nos las dejamos atrás, quedando simplemente en el recuerdo. Si a esto le sumamos que lleven tiempo sin editar nada (la friolera de once años en el caso que nos ocupa), aunque sea por motivos ajenos a su voluntad o simplemente por estar en otras cosas (muy pocas son las bandas que pueden vivir de esto), el hecho de redescubrir o tener de vuelta a una banda de esta época hacen que sea un pequeño acontecimiento para los que vivimos esta década. El lector ya sin duda conocerá mi obstinación en este aspecto, y ojo, esto no quiere decir que la actualidad electrónica sea peor (para nada, resultaría absurdo pensar eso), pero sí que es una cuestión de emociones, o de la época que uno vivió con más pasión esta música, y bandas como Individual Totem conseguían eso, emocionar al oyente, tal vez porque el incipiente panorama electrónico de hace más de diez años estaba ávido por nuevos sonidos y lenguajes, y por supuesto, sin tantas bandas como en la actualidad. Una década que “importó” ideas de otras corrientes electrónicas y ansias de experimentación, de tener realmente algo que decir. Para mí, este dúo formado por Bernd y Mathias supo empaparse de los maestros.
Gente como Mentallo and The Fixer, Haujobb o Skinny Puppy fueron fuente de inspiración divina para ellos, aunque pronto supieron añadir un aire propio a sus temas, cosa que queda patente en este largamente esperado y elaborado nuevo trabajo, evocador directo de aquellos buenos discos como fueron “S.E.T.I” (1996) y el innovador “Mind Sculptures Flesh” (1997). A partir de ahí, apariciones en recopilatorios hasta el 99, directos con gente como Haujobb, un buen reconocimiento en los Estados Unidos (llegando a tocar en el prestigioso club Das Bunker) para luego producirse el silencio. Y eso que el proceso de grabación de “MothFly” ha durado unos siete años, pero creo que el resultado final hace que nos olvidemos de lo larga que ha sido la espera. Once temas densos, plagados de experimentación con los fondos, de leves incursiones de guitarra, de sampleos que evocan atmósferas espaciales y un aire sci-fi a la hora de acoplar las melodías, siempre épicas y sobrecogedoras, por no hablar de esa voz apocalíptica y desgarrada. Retazos ebm, maneras electro-dark y mucha experimentación en un disco minoritario, no apto para el gran público, pero sí para oir una y otra vez y así apreciar todo el trabajo que el dúo alemán ha hecho, con lo cual me niego a destacar algún tema ya que no es ese el objetivo de “MothFly”. Además, para los que adquieran la primera edición, decirles que se acompaña de un CD extra con remixes de los cortes “WWW” (impresionante el club mix), “In Memorial” (una de ellas por Gridlock) y “Reflexion” (remezclada por Flesh Field en su clásico y potente estilo), además de tres inéditos que siguen una línea mucho más de los noventa, sobre todo los dos primeros, menos densos, más rítmicos y con un gran juego de samples, siendo el último un medio tiempo repleto de reverbs y tratamientos más propios de su más clasico estilo, y que son la guinda para un CD que espero que tenga continuación y que no pase tanto tiempo para la siguiente publicación. Felicidades a Mathias y a Bernd por seguir en activo y a los canadienses de ArtOffact por traerlos de vuelta, esperemos que para quedarse. Repito, disco minoritario, pero igual de imprescindible.
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