

¿Quién no se ha preguntado alguna vez dónde está el límite de la musicalidad?¿Dónde está la frontera entre la experimentación sonora y el ruidismo gratuito?. Atrás han quedado grandes figuras ilustres que exploraron los límites de la música. Desde el dodecafonismo o música atonal de Schöneberg, pasando por Russolo, Cage, los experimentos electroacústicos de Stockhausen, etc...Podríamos citar a una docena de “terroristas” sonoros, a cual más audaz y arriesgado, como si discípulos del conde Korzybski (Creador de la semántica general o teoría de no A), se tratasen. Siempre buscando un límite a la comprensión sonora, y predicando en el desierto que la pureza del sonido en si mismo es la esencia del universo.
Utilizando como principio el entender, ya no la música como fin, sino el sonido como un todo, nos encontramos con toda una variedad de proyectos y trabajos de experimentación sonora embutidos a la fuerza en esa etiqueta mal llamada “industrial”. No creo que a estos señores citados anteriormente les hiciera gracia hoy en día, de que etiquetaran su trabajo tan a la ligera cuando lo que realmente buscaban era ir más allá de lo que se conoce como mera música. Traspasar las fronteras de lo musicalmente conocido, por medios no convencionales.
Bueno...¿Y que hay del CD?. Ah, si...el CD!!! Un trabajo editado en el 2006 por el sello Japonés “Deserted Factory”, y limitado a 100 copias. Es curiosa la fascinación de los Japoneses por lo extremo. Buscan hasta debajo de las piedras las propuestas más transgresoras y bizarras, y si se tiene que buscar en Italia, no hay problema (Leer la crítica de DeV en esta misma sección de críticas).
Los 5 cortes de bella experimentación, producidos por Kristianzeta, no son aptos para personas con prejuicios sonoros. Cinco temas que pasan de los diez minutos, llenos de cálidos barridos filtrados, que en ocasiones suenan tan afilados hasta el punto de parecer que nos cortará el cerebro en dos. El resultado es un inquietante trabajo, que sorprendentemente es muy apto para la escucha relajada en la cama o en el trabajo... En resumen, un proyecto muy arriesgado, mas adecuado calificarlo como algo experimental... y sí, podría pareceros una tomadura de pelo, pero no olvidéis nunca que el mapa no es el territorio.
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