

El segundo trabajo de este trío italiano que tan buen sabor de boca causó con su primer opus llamado “Scents” hace casi seis años representa todo un ejemplo de cómo, en los tiempos que corren, ofrecer buenas composiciones gracias a la unión de diferentes vertientes como el pop y la música más o menos oscura. Digo más o menos porque ante todo Miriam posee un sonido ensoñador, etéreo, y propio de bandas como fueron Waterlillies o los más cercanos a la escena La Floa Maldita, con quienes a mi modo de ver comparten ese gusto por fusionar la electrónica de entornos más calmados, evocadores de atmósferas frágiles y delicadas, repletas de melodías y rebosantes de una melancolía pop, como en “Illusory Signs” o “If you ever”, donde incluso se coquetea con el ambient en la manera de programar los instrumentos o de incluir notas de guitarra sonando a lo lejos. En otros cortes, la parte electrónica se torna más rítmica, demostrando una impresionante mejora con respecto a su, por otro lado, excelente debut, de la mano de temazos como “I look around”, que abre el disco, “Eclipse” o “Endless”, el cual, pese a moverse por terrenos mucho más cercanos a medios tiempos, casi estalla en el estribillo, pero sin demasiado estruendo. El resto del trabajo deambula por terrenos más pausados, con variedad de instrumentos como ese piano en perfecta comunión con el bajo de “When beauty is invisible”, la orgánica “Underwater” o “Before the night comes”, una suite que vale como perfecto ejemplo de ejecución de Ethereal Pop arropada por el ominipresente piano e instrumentos de cuerda. Como colofón y demostración de buen gusto nos obsequian con uno de los mejores temas melancólicos de los ochenta, el obligatorio “Nightporter” de los Japan, dejando a un lado el dramatismo del señor Sylvian para ser sustituido por la frágil voz de Daniela.
La parte musical, a cargo de Massimo y Carlo está a un nivel fantástico, perfectamente producida y arreglada, llegando casi a “tocar” todos los instrumentos que se deslizan por todos los cortes. En cuanto a la voz de Daniela tiene todos los ingredientes para, simplemente, emocionar con sus registros y servirnos de guía para transportarnos a través de estos once pasajes que contiene “When beauty is invisible”, título un tanto contradictorio, pues si la belleza es invisible, ¿cómo es posible que yo la tenga delante de mí en forma de imprescindible CD?. Mis sinceras felicitaciones para Daniela, Massimo y Carlo por esta gozada de trabajo, y a Decadance, que sigue acostumbrándonos a paladear su creciente y selecto catálogo
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